Los edificios inteligentes son el futuro de las viviendas. En unos años, menos de lo que nos pensamos, el tipo de vivienda que conocemos ahora irá desapareciendo para dar paso a este tipo de edificaciones e inmuebles que reducen el consumo de energía aumentan la comodidad y seguridad, entre otras cosas.
Uno de los aspectos básicos en este tipo de viviendas es el uso de energías renovables. En la actualidad existen normativas acerca de la construcción de edificios de obra nueva, los cuales deben tener, por ejemplo, instalaciones de placas solares o estaciones de carga de vehículos eléctricos.
Con los objetivos europeos de 2050 en mente, la unión de la domótica y las energías renovables reducirían el consumo eléctrico al mínimo indispensable, llegando incluso a desaparecer en el caso del autoconsumo.
Viviendas inteligentes
Se dice que un inmueble es inteligente si integra sistemas de información en él, incluyendo servicios de control de los diferentes sistemas, ya sea la iluminación o las telecomunicaciones.
Este tipo de edificios cuenta con control automatizado, monitorización, gestión y mantenimiento de los diferentes subsistemas o servicios del edificio, de forma óptima e integrada, local y remota.
Una de las mayores ventajas de este tipo de construcciones es que son muy eficientes en temas de energía, reduciendo al máximo el uso de la electricidad, y sin tocar los combustibles fósiles. Una de las formas de conseguir esto es el autoabastecimiento a través de energías renovables.
Energía fotovoltaica y domótica
En la actualidad, la única energía renovable que permite el autoconsumo es la energía solar fotovoltaica. Es por ello que cada vez es más frecuente ver edificios con sistemas domóticos que incluyan la optimización del consumo de energía mediante energía fotovoltaica.
El instalar un panel solar en nuestra vivienda nos proporciona electricidad verde que tiene el mismo origen que el que se extrae en una central solar, con el ahorro en energía que eso conlleva. Existen dos tipos de placas solares que se pueden instalar en edificios: fotovoltaicas y colectores solares térmicos. Las primeras convierten directamente los rayos del sol en energía eléctrica mientras que los colectores absorben energía solar y la acumulan como energía térmica.
Y hasta estos sistemas ha llegado la domótica, puesto que con dos sencillos métodos podemos ahorrar más energías y controlar mejor nuestros paneles.
Los paneles con microinversores favorecen el ahorro eléctrico puesto que acaban con el derroche que supone el Stand By (casi el once por ciento del consumo eléctrico de una vivienda). Por otro lado, los diferentes sistemas de apoyo ayudan a reducir los picos de energía y favorecen el consumo eléctrico.
Uno de los mejores controles que permite la domótica en paneles solares es la de cambiar la orientación del panel de forma remota. No hablamos de no tener que moverlo a mano cuando estamos en casa, hablamos de poder cambiar su orientación a través de algo tan básico como un móvil o smartphone. Esto permitiría aprovechar mucho más los rayos del sol si hay algún cambio meteorológico imprevisto.
Otra de las opciones de control es el control del almacenamiento y gasto de las baterías. Es algo muy obvio que, cuando es de noche, no hay sol y por tanto no hay energía. Los sistemas de energía solar permiten almacenar la energía que no usamos para cuando sea necesaria a través de baterías. Con un control domótico, podemos elegir si queremos que la energía provenga directamente del sistema o de la batería o a qué partes de la casa darles cada tipo de energía..







